Es un estado de ánimo en la que la persona que lo posee se siente mal consigo misma, como si no tuviese valor, como si no le importara a nadie, como si todo fuera una mentira o una simple ilusión fracasada. Las causas de este estado de ánimo pueden ser: muerte de algún pariente cercano, enfermedades, problemas laborales o familiares o simplemente una mala racha en cualquier tipo de ambiente.
Según psicólogos y personas especializadas en este tipo de problemas exponen multitud de soluciones al respecto. Entre ellas nombran medicaciones, actividades entre las que tiene una gran afluencia las actividades deportivas, de aventuras… con el fin de que el deprimido desconecte de la realidad depresora y pueda comenzar a emprender un nuevo camino en el que no haya depresiones de ningún tipo ,o por lo menos por el momento. Estas dos son las soluciones científicas y profesionales, pero también existen otro tipo de soluciones menos formales y creíbles, como son las de tipo espiritual (las que tratan de dios y todo lo que le rodea) y las que se basan en la magia negra o magia en general. En cuestión todas estas formas de curar no servirían de nada si el propio individuo que es sufridor de la depresión no pone de su parte y colaboración para rechazar el problema.
Es una “enfermedad” que se encuentra únicamente en el cerebro, es de tipo mental en el que el individuo cree o piensa o se imagina un algo o a veces un todo negativo. Y por eso el principal autor de la recuperación solo puede ser él mismo. Fármacos o actividades antidepresivas solo pueden ayudar a que consiga el bienestar pero nunca sin la aportación de sí mismo.
En conclusión, creo que la depresión es una mala sensación de vivir en la que todo aquel que lo sufre tiene que luchar por conseguir escapar de ella y buscar la felicidad que es la otra cara de la vida y aquella que te proporciona seguridad y bienestar.




