jueves, 3 de diciembre de 2009

El fracaso escolar

En los últimos años el rendimiento en las escuelas está siendo menor de lo normal, las notas medias de los alumnos decrecen notablemente y el fracaso de los estudiantes aumenta en un 29%, superando la media europea junto a Portugal. Esto también puede ser causado por un descenso demográfico.

Muchas veces estos sujetos no tienen suficiente capacidad mental o esta poco desarrollada, y estos fracasos son admitidos normalmente y la sociedad les ayuda en unos centros especiales para su avance mental, pero otros casos son los de las personas que tienen poco interés educativo, que prefieren hacer lo que a ellos les interesa y lo que mejor les viene. En todos los institutos y a veces en colegios y bachilleratos, hay algún individuo conflictivo, el cual no deja de molestar constantemente en el aula y distorsionar las clases que imparte el profesor impidiendo la enseñanza al resto de los alumnos. Estas situaciones vienen dadas por su educación, por la influencia que han tenido, o más bien, la que no han tenido sus padres sobre él, las limitaciones que le han dado ya desde pequeño, esta gente suele ser muy permisiva, dándole todo a su hijo para que sea feliz y permitiéndole hacer todo aquello que él quiera. En unos casos, este tipo de educación da lugar a un comportamiento de superioridad, de que puede hacer lo que quiera y que nadie se lo puede impedir, pero también se puede dar el caso de que el hijo sea responsable y que haga todas las tareas imprescindibles a su edad, que normalmente suele ser el estudiar, porque los síntomas de rebeldía se suelen dar en la época de estudio entre los 12 y los 20 años más o menos, depende de su actitud y su educación. También le puede influir mucho el ambiente en el que se mueva y la gente con la que se relacione, y los vicios, que si este no tiene fuerza de voluntad, puede sentirse atraído por estos y dejar a un lado los estudios. Yo en la mayoría de los casos que he visto y de los que me han hablado, los alumnos conflictivos ingerían alguna sustancia nocivas, que en algunos casos hacen que su personalidad sea todavía más chulesca. El remedio para todo esto es que desde un principio los padres sean constantes con el hijo, a la vez que se tienen que ir dando cuenta de cómo evoluciona y de los cambios que sufre para poder adaptarlo al medio en el que vivimos e intentar concienciarlo de que siga su camino indicado.

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